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Encina o Chaparro (Quercus ilex) Es un árbol de talla media, puede alcanzar de 16 a 25 metros de altura máximos; en estado natural es de copa ovalada al principio, luego va ensanchándose y queda finalmente con forma redondeado-aplastada. De joven suele formar matas arbustivas y en ocasiones se queda en ese estado de arbusto por las condiciones climáticas o edáficas del lugar. Las hojas son perennes (permanecen en el árbol entre dos y cuatro años), coriáceas y de un color verde oscuro por el haz y más claro por el envés, están provistas de espinas en su contorno cuando la planta es joven y, en los adultos, en las ramas más bajas, careciendo de ellas las hojas de las ramas altas. El envés de las hojas está cubierto de una borra grisácea que se desprende al frotarlas y por la que se distingen fácilmente las encinas jóvenes de las coscojas, cuyas hojas carecen de ese vello y son de un verde vivo por el envés. Estas hojas son muy duras y coriáceas y evitan la excesiva transpiración de la planta, lo que le permite vivir en lugares secos y con gran exposición al sol.
Tiene una corteza lisa y de color verde grisáceo en los tallos y se va oscureciendo a medida que crecen; alrededor de los 15 a 20 años se agrieta en todas direcciones, quedando un tronco muy oscuro, prácticamente negro. La encina es planta monoica, sus flores masculinas aparecen en amentos primero erectos y finalmente colgantes, estos toman un color amarillento, luego anaranjado y en su madurez, pardo. Se dan por toda la copa, aunque preferentemente en la parte inferior y en algunos ejemplares con más abundancia que las femeninas, por lo que estos pies son poco productores de frutos. Las flores femeninas son pequeñas; salen aisladas o en grupos de dos, sobre los brotes del año y en un pedúnculo muy corto, observandose en principio un color rojizo, luego en la madurez un amarillo anaranjado. Su fruto son las bellotas; Estos son unos glandes de color marrón oscuro cuando maduran, brillantes y con una cúpula característica formada por brácteas muy apretadas y densas, que los recubren aproximadamente en un tercio de su tamaño. Se reproducen muy bien las encinas por semilla (sembrando las bellotas), aunque también se multiplican por brotes de raíz y de cepa. Utilidad Su madera es muy dura e imputrescible, por lo que se emplea para fabricar piezas que tengan que soportar gran rozamiento. Resulta una excelente leña para quemar y para hacer carbón vegetal. La corteza cuenta con gran cantidad de taninos, por lo que es muy apreciada en las tenerías para curtir el cuero (especialmente en Marruecos), y junto con las hojas y bellotas machacadas se prepara un cocimiento que resulta ser astringente y útil para desinfectar heridas. Las bellotas más dulces, además de alimentar al ganado, resultan comestibles para los humanos. Subespecies Tambien son frecuentes los individuos con caracteres intermedios, especialmente en las zonas de contacto entre ambas subespecies. Fuente: Wikipedia
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