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Ciprés Blanco (Cupressus lusitanica) El ciprés blanco es un arbol que llega a medir de 30 a 40 m de altura, incluso más en su hábitat natural. Es de tronco recto de 1,5 a 2 m de diámetro, su corteza es rojiza marrón en ejemplares jóvenes y grisácea o blanquecina en ejemplares centenarios. La copa es cónica, con ramas extendidas, monopódicas. La corteza es fisurada y el follaje es denso. Las hojas son escamosas, con márgenes lisos y enteros. Los conos son casi redondos, de 12 a 15 mm ubicados a lo largo de las ramas. Sus frutos aparecen a partir de agosto a enero. La maduración de sus frutos se da de octubre a enero, se abren los conos con gran cantidad de semillas aladas.
Forma bosques puros en su hábitat natural donde generalmente prevalece el clima frío húmedo, con suelos profundos y alto contenido en materia orgánica. Prefiere el riego moderado y suelo arenoso; aunque también se adapta a suelos pobres en materia orgánica. Crece muy bien en condiciones frías y templadas, pero crece mejor a media sombra. Es un árbol muy longevo, de rápido crecimiento y resistente a la sequía. Ha sido introducido en diversas partes del mundo y es cultivado tanto por su valor ornamental como por su madera y es un árbol muy utilizado como cerco vivo. Se ha plantado ampliamente para su producción comercial en la industria papelera: a altas altitudes en Colombia (3300 msnm), Bolivia y Sudáfrica, y cerca del nivel del mar en Nueva Zelanda donde está completamente naturalizado. Fuente: Wikipedia
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